PALABRAS PARA REFLEXIONAR
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PLEGARIA DEL PERRO
A continuación incluimos un poema que te hará reflexionar:
"Dadme un pan, y yo té dare, amo mío, toda mi lealtad...
si sabes del dolor de la vida y tu corazón sangra silencioso, yo me acercaré humildemente a tí, y como no sé hablar moveré mi cola y lameré tus manos extendidas al desaliento.
Vive seguro de tu heredad, de tu casa, de tu rancho de la montaña, porque han de matarme antes que permitir que nadie coja lo tuyo.
Si otro amo como tú, quisiera llevarme consigo, no le obedeceré, y si me violenta, huiré de su lado y te buscaré a través del mundo.
Llévame contigo, de caza, a la mina, a la montaña, a tu trabajo o a la guerra y pondré mis fuerzas, mi astucia, mi valor y mi vida si fuera necesario para servirte hasta el fin.
Cuando velo tu sueño en las noches calladas y con mi oído pegado a la tierra, advierto algo extraño, aúllo largamente para prevenirte del mal.
Por favor, no me abandones jamás, que aunque de ti reciba un castigo, lameré tus manos, y si la vida te falla iré a morir a tus pies,
Si me hieres, aullaré largamente de dolor antes que atacarte, porque eres para mí, más que un rey, y si mañana mueres tú en el desierto o en la guerra, lloraré a tu lado hasta morir".
DIARIO DE VIDA DE UN PERRO
7 días: Cumplí 7 días... ¡Qué alegría llegar a este mundo!
1 mes: Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.
2 meses: Hoy estoy triste, me separaron de mi mamá. Ella, me dijo adiós, con los ojos, deseándome que mi nueva "familia humana" me cuidara tan bien como ella.
4 meses: Todo me llama la atención. Los niños de la casa son como mis hermanitos, me jalan la cola y yo los muerdo jugando.
5 meses: Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice pipí en la casa, pero nunca me enseñaron donde debo hacerlo. Además, duermo en el cuarto... ¡ya no me aguantan!
8 meses: ¡Soy feliz! Tengo el calor de un hogar, me siento querido y protegido. Creo que mis amos me quieren: cuando están comiendo me convidan. El patio es para mi sólito. Nunca me educan. Ha de estar bien todo lo que hago.
12 meses: Hoy cumplí un año. Mis dueños dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. ¡Que orgullosos estarán de mí!
13 meses: ¡Que mal me siento!.. Mi hermanito me quito la pelota, así que se la quité, pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes y lo lastimé sin querer. Por eso me encadenaron, casi sin poder moverme; al sol. Dicen que me van a tener en observaciones y que soy muy ingrato. No entiendo nada.
15 meses: Ya nada es igual... vivo en la azotea sin techo y cuando llueve me mojo. Me siento muy sólo... mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed.
16 meses: Hoy me bajaron de la azotea, pensando que me habían perdonado, salté de la alegría. Encima de eso. Me llevaron con ellos de paseo. Nos enfilamos por una carretera y de pronto se pararon. Abrieron la puerta y yo me baje feliz. Rápidamente cerraron la puerta y se fueron... ¡Espérenme, Ladré... se olvidan de mí... Corrí detrás del auto con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al darme cuenta que ME HABÍAN ABANDONADO.
17 meses: He tratado en vano de regresar a casa. Encuentro gente buena que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco desde el alma con la mirada. Quisiera que alguien me adoptara, pero sólo dicen "pobre perro", se habrá perdido.
18 meses: Hace unos días pase por una escuela y un grupo de niños riéndose, me lanzó una lluvia de piedras, una de ellas me lastimó un ojo y desde entonces no veo por él.
19 meses: Parece mentira, cuando estaba más bonito se compadecían de mí. Ahora que estoy flaco, sucio y perdí un ojo la gente más bien me saca a escobazos cuando busco refugio.
20 meses: hoy en la calle un carro me arrolló. Creí estar en un lugar seguro llamado "cuneta", pero nunca olvidaré la cara de satisfacción del conductor, que hasta se desvío para pegarme. Ojalá me hubiera matado, pero sólo me dislocó la cadera. El dolor fue terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultad me arrastré a un costado del camino. Tengo diez días bajo el sol, la lluvia, y sin agua ni comida. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal... ya casi estoy inconsciente; pero la dulzura de una voz me hizo reaccionar. "Pobre perro", decía..., junto a ella había un señor, que dijo: "Lo siento. Este perro no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir". Ella asintió con lagrimas en los ojos. Como pude, moví mi cola y la miré agradeciéndole me ayudara a descansar. Sólo sentí el pinchazo de la inyección y me dormí para siempre pensando para que tuve que nacer si nadie me quería.
Antes de adoptar una mascota piensa que tendrás una responsabilidad para toda su vida.
¡MÉDITALO!
PLEGARIA DEL CABALLO
"A TI, AMO MIO, DIRIJO ESTA PLEGARIA".
"Dame alimento adecuado que compense mi desgaste y me permita cumplir con eficacia mis tareas: que no me falte el agua fresca y una vivienda aireada y limpia, con un lecho de paja seca en que pueda reposar cómodamente después de cada jornada. No descuides mi aseo y compostura, pues cuando veo mi pelo reluciente y sedoso, mis patas y mis crines bien cuidadas, siento una alegría que me impulsa y a trabajar. Si además, quieres colmarme, mándame una vez al año a un potrero, para gozar de un tónico solaz y regalarme en los pastales. No te acerques a mí en actitud recelosa y hostil, porque al punto me alejaría desconfiado y temeroso. Con tu bondad, con la poderosa sugestión de tu voz y por estímulos como la caricia y el terrón de azúcar, es muy fácil conquistarme; mas por la violencia no esperes nada bueno de mí. Enséñame los medios de que te valdrás habitualmente para imponerme tu voluntad, sin cansarte de repetir tus lecciones y sin exasperarte porque me cuesta aprenderlas. Cuando ya sepa obedecerte a cada requerimiento y entregue toda mi energía, no me agobies con apremio para exigirme todavía más. Si doy muestras de cansancio y de desasosiego durante mi servicio, te será fácil tranquilizarme: revisa la colocación de la montura o atalaje de las riendas, del freno y de la cincha; examina mis cascos y herraduras. Un buen régimen de trabajo o descanso mejorará el rendimiento de mi labor y prolongará mi vida en tu provecho. Siempre que realice faenas urbanas o campesinas, o emprenda largo viaje, o haga el arriesgado camino de la patrulla o el pintoresco de la cacería, a afronte la accidentada persecución del malhechor, o luzca mi agilidad y vigor en la cancha de polo y en el rodeo, o briosamente, dispute premios de saltos o de carreras, de resistencia o de adiestramiento, déjame obra con libertad regulada por tu experto conducción. Pero no estorbes ni enerves mi esfuerzo, cruzándome el cuerpo a latigazos, desgarrando mi carne con tus espuelas, hiriéndome la boca con rabiosos tirones de riendas. En vez de aplicarme estos tormentos, que no prestigian tu linaje humano; en vez de humillarme y malograr mi carácter dócil y parejo, guíame con tu inteligencia y maestría, aliéntame con el coraje y sangre fría de tu ejemplo. Desde los más viejos tiempos, en la paz como en la guerra, he sido fiel a tus semejantes. Por eso es que la bizarra estampa del caballo en los monumentos a los héroes, no es tan solo ornamento, sino un símbolo de lealtad, virtud que no ha sido quebrantada jamás por ninguno de mi estirpe. Dueño mío: cuando tras largos años de servicio llegue la hora de mi decadencia, no me niegues amparo; líbrame del infortunio, el más grande que pueda caer sobre mí, de pasar a manos de quien no lleve en su corazón el amor hacia los seres humildes, y en el caso de dolencia incurable que me martirice, que sea mi buen médico veterinario el que piadosamente disponga de mi vida. Dios habrá de premiar tu buena obra de darme lo poco que necesito para ser feliz, ¡oh!, amo mío, cristiano y caballero..."